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A continuacion recopilamos algunas opiniones, estudios e investigaciones cientificas acerca de la ENERGIA VITAL:
DEFINICION
El vitalismo es la posición filosófica caracterizada por postular la existencia de una fuerza o impulso vital sin la que la vida no podría ser explicada. Se trataría de una fuerza específica, distinta de la energía estudiada por la física y otras ciencias naturales, que actuando sobre la materia organizada daría por resultado la vida. Esta postura se opone a las explicaciones mecanicistas que presentan la vida como fruto de la organización de los sistemas materiales que le sirven de base.
Es un aspecto del voluntarismo que argumenta que los organismos vivos (no la materia simple) se distinguen de las entidades inertes porque poseen fuerza vital (o élan vital, en francés) que no es ni física, ni química. Esta fuerza es identificada frecuentemente con el alma de la que hablan muchas religiones.
Los vitalistas establecen una frontera clara e infranqueable entre el mundo vivo y el inerte. La muerte, a diferencia de la interpretación mecanicista característica de la ciencia moderna, no sería efecto del deterioro de la organización del sistema, sino resultado de la pérdida del impulso vital o de su separación del cuerpo material.
FUENTE : http://es.wikipedia.org/wiki/Vitalismo
OBSERVACIONES
Desde antiguo hay un equivalente al concepto energía vital en todas las culturas. Los griegos lo llamaban Neuma, los antiguos Hindúes Prana, y los chinos y japoneses Chi y Ki respectivamente.
Sin embargo no existe una palabra concreta en occidente que exprese la sutil naturaleza de este concepto en toda su magnitud, y por ello la llamamos –por llamarla de alguna forma- Energía vital.
Todas estas antiguas teorías hablan de lo mismo: de una energía sutil que recorre nuestro organismo, se acumula en ciertos puntos del cuerpo y cuya falta o exceso produce enfermedad o desarreglos tanto psíquicos como físicos.
En esencia un cuerpo sano sería aquel en el cual la energía fluye libremente y en el que individuo está libre de neurosis y emociones negativas –ira, preocupación, miedo, tristeza-. En base a esto por ejemplo nacieron terapias como el masaje energético, el yoga, el tai chi-chi kung o la acupuntura, esta última con una larga tradición de éxitos clínicos en diversos tipos de dolencias crónicas.
Cada vez más personas en occidente se interesan por este tipo de terapias preventivas y lo cierto es que no me extraña lo más mínimo dadas los espectaculares resultados que producen a medio y largo plazo en el cuerpo.
Berta Ruiz, profesora de Tai-chi y experta en terapias energéticas forma parte del equipo de Aprende Seducción –aparte de amiga y maestra desde hace un buen montón de años- nos comenta:
“A lo largo del tiempo he visto un montón de curaciones y mejoras notables en enfermedades crónicas como el asma, artritis, osteoporosis, dolores de espalda, alergias, estrés, colesterol, neurosis diversas, riñones, próstata y ovarios…pero sobre todo el practicar algún tipo de ejercicio energético mejora el carácter y da optimismo y energía para cualquier aspecto de la vida”.
FUENTE: http://www.aprendeseduccion.com/?p=131
10 TIPS PARA CONSERVAR LA ENERGIA VITAL
Sentirse
drenado, cansado y agotado al final del día, es síntoma que las relaciones,
las emociones y el ambiente donde uno se ha movido, no han sido propicios ni cónsonos
para la renovación de la energía vital. El ser humano, no es sólo una
estructura física hecha de moléculas, sino como todo lo demás, está
compuesto por campos de energía. Cada célula del cuerpo humano transforma y
renueva su energía. Cuando hay salud, esta energía se emana hacia el
espacio.
Sin
embargo, hay ciertas condiciones que drenan esta energía vital. Los estados
emocionales de las personas transforman la energía en positiva o negativa; de
esta forma no sólo somos afectados por nuestro estado
emocional,
sino también por el de las personas que nos rodean. El amor, el entusiasmo,
la pasión, la alegría y el agradecimiento sonejemplos de emociones que
tienen la capacidad de emitir mayores niveles de nergía positiva.
Por
el contrario el temor, la ansiedad, el odio, la envidia y la confusión emiten
energía negativa que tiene el efecto de agotar no sólo a la persona que lo
está sintiendo, sino también a aquellos que lo rodean. Liebault (1100)
descubrió que los humanos tenían una energía que podía reaccionar sobre la
energía de otros a distancia o de cerca. Una persona puede tener un efecto
sano o insano sobre otro, sólo con su presencia.
El
campo de energía humana de una persona puede ser armonioso o discordante con
el de otro; además puede tener el efecto de nutrir a otro o por el contrario,
drenar su energía.
Entender
esta relación entre la energía que tenemos, la energía de aquellos que nos
rodean y la de nuestras emociones, es clave para poder renovarnos y volver a
la esencia interna generadora de energía que está dentro de todo ser humano.
Esa energía es llamada desde hace 5000 años en la India y en la China,
aliento de vida, el "Prana" o el "Qi" .
Estar alerta a las señales de agotamiento, cansancio y de sentirse
drenado de energía es importante para poder tomar las medidas a tiempo para
renovar la energía y evitar así el desequilibrio energético, tanto físico
como mental, que produce con el tiempo enfermedades. Algunas medidas que
podemos implementar son:
1- Hacer ejercicio diariamente para descargar el estrés y producir energía
en las células a través de la circulación. Este ejercicio puede ser tan
sencillo como caminar.
2- Mantenernos en contacto con la naturaleza asegurándonos de tener matas a
nuestro alrededor, visitar sitios naturales y crear espacios de trabajo con
vistas a zonas verdes. Todo ser viviente emana energía, es por esto que nos
sentimos renovados cuando paseamos por zonas de mucha vegetación o cuando
observamos la naturaleza.
3- Tomar tiempo en el día y antes de acostarnos para hacer ejercicios de
respiración, meditar y orar. Esto renueva nuestra energía poniéndonos en
contacto con la fuente de vida que es capaz de equilibrarnos nuevamente.
4-
Darnos masajes con profesionales que puedan reequilibrar nuestro organismo a
nivel físico.
Recuerden
que el estrés desequilibra la columna y los músculos obstaculizando el paso
de la energía a través de nuestro cuerpo.
5-Crear
emociones positivas dentro de nosotros como son el amor, la pasión, el
agradecimiento.
Para
lograr esto es necesario estar conscientes de las cosas positivas a nuestro
alrededor y dar gracias a Dios por ellas. Señalar lo que nos parece
hermoso como una puesta del sol, un árbol, unas flores o algo que fue
construido o creado por alguien, ayuda a crear energía positiva en nosotros y
en los que nos escuchan.
Señalar
lo que sí nos gusta de otros es otra manera de generar amor.
6- Dar. Se ha comprobado que la energía de las personas aumenta cuando dan,
es por esto que la "ley del dar" produce automáticamente un nivel
mayor de energía en aquel que está dando.
7- Evitar personas negativas que nos hacen sentir drenados de energía. Si
tenemos personas a nuestro alrededor, cuya energía no es compatible con la
nuestra, pero con quienes tenemos que convivir, es importante lograr un
respeto mutuo donde las actitudes de esa persona no nos afecten. Esto se puede
lograr subiendo la energía de uno mismo y del otro con palabras y actos de
amor, limitando las
interacciones
y cuando éstas tienen que ocurrir y drenan nuestra energía, buscar el tiempo
para meditar y recargarse.
8- Perdonar. Una de las emociones que más baja los niveles de energía es la
rabia, el odio y la amargura que se mantienen en el organismo debido a la
falta de perdón.
9- Relacionarse con personas que te nutren.
Asistir
a talleres, terapias, meditaciones, reuniones y otras actividades que
produzcan crecimiento.
10- Consentirse con baños largos y relajantes, libros y películas
positivas, buenas conversaciones y buenas relaciones. Entender nuestros
niveles de energía es clave para tomar las medidas necesarias para volver a
nuestra fuente interna de energía, que es capaz de renovarnos y darnos nuevas
fuerzas. Recuerda siempre volver a la esencia de vida pura en ti, ésta es tu
energía vital.
FUENTE: Manuel
Felipe Rangel Esteves - Terapeuta Holistico -
Comprobaciones cientificas acerca de la Energia Vital o Fuerza Vital y sus aplicaciones clinicas
Teorías
sobre la Fuerza Vital, las
Diluciones Homeopáticas y el
Mecanismo de Acción de los Medicamentos
Homeopáticos.
La Fuerza Vital:
A la fuerza vital se le considera como uno de los pilares de la doctrina homeopática;
sin embargo Hahnemann solo hace alusión a ella en la cuarta edición del Organón
(1829) y desarrolla más ampliamente la idea en la quinta (1833).
Esto demuestra que solo después de 25 a 30 años de practica de la
homeopatía, Hahnemann acepta la noción vitalista; siendo ella, por
consiguiente, no indispensable para esta doctrina terapéutica.
Hahnemann declara en el artículo 9 de Organón: “En el estado de salud
del hombre, la fuerza vital autocratica que dinamicamente anima el organismo
material, gobierna con poder ilimitado. Conserva todas las partes del cuerpo en
admirable y armoniosa operación vital, tanto respecto a las sensaciones como a
las funciones. Sin embargo, la fuerza vital… es ininteligente e instintiva
y rige la vida… solo mientras está en salud, pero es incapaz de curarse
por si misma en caso de enfermedad”.
En el prefacio de la cuarta edición del Organón, Hahnemann escribe: “la
fuerza vital admite sin variación las más grandes plagas de nuestra
existencia…, es decir las enfermedades crónicas”.
En el artículo 10 explica como la fuerza vital es la diferencia entre un
organismo vivo y uno muerto; “ya que solo el principio vital inmaterial,
que lo anima tanto en estado de salud como de enfermedad, le permite sentir
todas las sensaciones y realizar todas las funciones vitales”.
Los conocimientos actuales dejan poco lugar a la inmaterialidad, y la fuerza
vital o principio vital de Hahnemann no tiene por que ser la excepción. Maurice
Jenaer ha postulado una interesante teoría al respecto, para lo que se hace
necesario en primer lugar conocer el concepto de “cómputo”.
El “cómputo” es un termino creado por Edgar Morin y se
refiere a la capacidad que presentan las células vivas para examinar, evaluar y
estimar los datos que le entrega el medio, y responder a ellos siendo lo más
importante. la posibilidad de transformar esta información en programa. Esta
capacidad “computante” da a la célula la posibilidad de tener
autonomía , siendo esta, por supuesto, más refleja que consciente.
Un interesante ejemplo de “cómputo” lo constituyen las bacterias,
las cuales, mediante sus quimiorreceptores de membrana, aprecian el medio
ambiente y adaptan su metabolismo, de acuerdo a él, formando flagelo,
esporulando, multiplicándose, etc. Si las bacterias, organismos unicelulares,
poseen estas capacidades, con mayor razón las tendrán las células nucleadas.
Toda la capacidad “computante” esta dada por el A.D.N.; ya que él,
por medio de el A.R.N., es quien regula la producción de proteínas y, por
consiguiente, todo el metabolismo celular. Es también el A.D.N. quien determina
la formación de los antígenos de histocompatibilidad, verdadera carta de
identidad genética, sobre la membrana celular.
Los antígenos de histocompatibilidad son esenciales para la acción
“computante”; ya que ellos le dan a la célula la noción de
“Si”, tomada en su contexto inmunológico, y, por exclusión, la de
“No - Si”. Esta función es asegurada sobre todo por los lifoncitos,
que llevan en su superficie, en una cantidad mayor que en otras células,
marcadores de histocompatibilidad.
Sin embargo, la capacidad “computante” de las células vivas, como
toda función biologico, es susceptible de caer en error. En efecto, si la célula
es capaz de traducir la información del mundo exterior adaptándola a un
programa para luego actuar en función de la situación, es lógico pensar que
en algunas de las delicadas etapas del proceso puede producirse un error que
muchas veces tendrá consecuencias fatales para la célula y para el organismo
del cual forma parte, dependiendo ello de la importancia de dicha célula dentro
de la economía.
Como podemos ver, la facultad de “cómputo” es el núcleo mismo de
la vida a nivel celular; y entre sus características se pueden encontrar muchas
de las dadas por Hahnemann en su “Principio vital”. Es
fundamentalmente, al igual que el principio vital, la diferencia entre el ser
vivo y el muerto, del ser animado el inanimado; es el principio vital biológico
o, en otras palabras, el principio biológico organizador.
El “cómputo” es también, por sus cualidades, la estructura
susceptibles de reaccionar al impacto medicamentoso y, además, es la organización
celular susceptible de caer en errores que conduzcan a la enfermedad, como la
fuerza vital de la doctrina homeopática que admite la existencia de los miasmas
crónico.
Otra interesante teoría, con respecto al principio vital, es aquella que lo
relaciona con el campo electrodinámico del organismo y, de este modo, con los
principios conocidos de la física. La energía y la materia se intercambian en
un campo electrodinámico; el cual es medible en términos de onda, vale decir,
frecuencia, longitud y amplitud.
Toda sustancia tiene una particular frecuencia de resonancia, la cual vibrará
con una energía mayor cuando es estimulada por una onda de similar frecuencia.
Esta frecuencia de resonancia puede ser fácilmente medible en un objeto homogéneo,
pero difícilmente en un organismo humano.
Vithoulkas considera al plano electromagnético del organismo humano como un
plano dinámico de inconcebible complejidad, el cual concuerda con todas las
leyes y principios desarrollados en los conceptos electromagnéticos de
resonancia, de armonía, de refuerzo y de interferencia.
Esta teoría ha recibido un fuerte impulso por los estudios que se han realizado
utilizando el efecto Kirlian en individuos tratados con preparados homeopáticos.
En efecto Kirlian se logra al poner los dedos de las manos y de los pies del
sujeto en un campo electromagnético de una intensidad tal que produzca en el
una descarga, a la manera de un condensador. Al aumentar considerablemente el
flujo de electrones del organismo, este se hace visible y fotografiable; ya que
cada electrón al ser arrancado del organismo emite un fotón en el espectro
ultravioleta.
Numerosos investigadores han estudiado las variaciones que se producen en el
campo electrodinámico del individuo, visualizado por el efecto Kirlian, antes y
después de aplicar un medicamento homeopático; constatando modificaciones
importantes.
En el fondo ambas teorías no se contraponen; ya que el campo electrodinámico
del organismo de todos los seres vivos es solo el resultado de la actividad
celular, la cual es controlada por el “cómputo” o expresión
funcional de la información contenida en el A.D.N.
Las Diluciones Homeopáticas:
Una de las grandes interrogantes de la homeopatía es que es exactamente una
dilución homeopática. Si bien las dosis infinitesimales son ya completamente
aceptadas; y los microgramos, nanogramos y picogramos son expresiones corrientes
en relación a hormonas, vitaminas, virus y elementos a nivel celular; los médicos
oficiales aun consideran que los homeópatas conocen poco acerca de las drogas
diluidas que recetan. Es por ello que es interesante hacer una revisión sobre
el tema.
Es bien conocido por el homeópata, que existen diferencias, tanto en la
experimentación pura como la clínica, si se utiliza una baja dilución o una
alta dilución. En la experimentación pura, al usar medicamentos en bajas
potencias (entre la primera y la sexta) los efectos primarios de la sustancia
base se manifiestan de una manera intensa entre los experimentadores,
disminuyendo esta intensidad a medida que la dilución se aleja de la
concentración inicial de la sustancia base. Por otro lado, los efectos
secundarios de la sustancia base que sirven para diferenciarla de las demás
tales como los psíquicos y generales, aparecen en numero escaso. A medida que
se emplean potencias más altas, los efectos primarios del medicamento se van
haciendo menos patentes y los secundarios más numerosos y nítidos.
En la clínica; al emplear remedios en potencias bajas en el tratamiento del
enfermo, se observa que los síntomas constituciones no sufren modificación en
forma fácilmente apreciable; siendo necesario para alcanzar modificaciones
sustanciales en la enfermedad constitucional, el empleo de potencias medianas o
altas.
De las observaciones anteriores se desprende que el método de la dinaminzación,
a medida que va elevado la potencia numérica del medicamento, produce
determinados cambios en su estado energético. La sustancia base con la cual se
elabora una dilución homeopática es portadora de dos tipos de energia:
1. Una energía Química, la cual producirá en el organismo,
como su nombre lo dice reacciones del tipo químico y por ello su comportamiento
se asemejaría más al de las drogas alopáticas; y
2. Una Energía Fármaco - dinámica, termino acuñado
por Hahnemann para explicar aquella “sui géneris” de sus
medicamentos capaces de modificar la energía vital del organismo, que por su
naturaleza sería la causante de los efectos secundarios del medicamento,
detectables al utilizar las potencias medias y altas, los cuales no guardan
ninguna relación con el efecto masivo, de la sustancia sobre el organismo.
Ambas energías en conjunto están siempre presentes en una dilución homeopática,
el efecto que ella produzca en el organismo dependerá de la proporción en que
se encuentren estas energías en el preparado.
La energía química es muy notoria en aquellas potencias cercanas al estado
natural de la sustancia de la cual derivan y van disminuyendo a medida que
aumenta la dilución, para desaparecer casi completamente al traspasar el número
de Avogadro (homeopáticamente D24). De ello se desprende que la energía química
es directamente dependiente de la cantidad de soluto en la dilución.
Por otro lado, la energía farmacodinámica casi nula en las bajas potencias,
apreciable en las medias y muy notoria en las altas y cuya acción es característica
y específica de la sustancia de la cual proviene, sería más bien dependiente
de la interacción soluto solvente favorecida por la dinamización.
Si bien se ha comprobado que la sustancia base modifica al vehículo que la
porta y que de ello resulta una dilución homeopática con propiedades terapéuticas
muy diferentes a aquellas de las sustancias que la componen en forma separada,
es muy poco conocida la forma como se traspasa esta información, llamémosla
energía farmacodinámica, en primer lugar del soluto al solvente y luego de
dilución en dilución.
Los estudios en este campo son muy pocos; sin embargo, en los años 80
parecen haber encontrado un buen rumbo con las investigaciones de Jean Boiron,
quien ha utilizado el efecto Raman Laser para analizar los preparados homeopáticos.
El efecto Raman fue descubierto alrededor de 1930 y consiste básicamente en la
aparición de rayas espectrales cuando un haz de luz es dispersado por un líquido
o un gas, dependiendo este fenómeno principalmente de dos factores: la
constante dieléctrica y la viscosidad del líquido o gas.
Jean Boiron encontró que el espectro de las diluciones homeopáticas, vegetales
y minerales, era diferente al dado por el vehículo puro utilizado para dichas
diluciones: etanol de 70°.
Posteriores estudios del mismo investigador utilizando diluciones de sustancias
químicas, han confirmado el fenómeno y han permitido sospechar que él depende
exclusivamente de varios factores físico químicos propios del principio activo
tales como la polaridad, la ionicidad, la carga, la solubilidad en el agua y en
el alcohol, el tamaño de los agrupamientos moleculares, etc. Es así como
se podría considerar a una dilución homeopática como una entidad que ha
adquirido una estructura específica resultante directamente de una ligera
modificación de la viscosidad y de la constante dieléctrica de la estructura
del vehículo.
Si se considera que la viscosidad de un líquido depende del tamaño, de
la forma y de la movilidad de las moléculas o agrupaciones moleculares que la
constituyen y por otro lado que la constante dieléctrica está en función del
momento eléctrico, de la polaridad y de la movilidad de estas mismas moléculas,
se puede pensar que las variaciones de la viscosidad de la constante dieléctrica
podrían encontrar su origen en la recombinación estructural macroscópica
intermolecular.
Estos conceptos ahora más estudiados, no son nuevos; ya en 1936 Jarricot
declaraba que: todo contacto por dilución con los elementos de una sustancia,
confiere al vehículo de esa sustancia características específicas.
El estudio del vehículo de los medicamentos homeopáticos, una mezcla de
alcohol y agua, ha demostrado que el alcohol etílico es un solvente que tiene
una gran facultad de asociación por su momento polar elevado (dipolo) y por los
enlaces hidrógenos que pueden reunir sus agrupamientos hidroxílicos. El
alcohol es, pues, un medio líquido de estructura compleja.
Sin embargo, el agua presenta una mayor complejidad estructural que el alcohol.
Esta complejidad superior está dada esencialmente por el hecho de que el agua
posee dos grupos hidroxilos, así como un momento dipolar mucho más elevado que
el alcohol.
De esto se desprende que la mezcla hidroalcohólica que constituye el solvente
de las diluciones homeopáticas, es un medio en el cual las posibilidades de
combinación molecular es casi infinito, por poco que se induzca esta combinación
por un procedimiento cualquiera.
Si se tiene en cuenta que la sucusión y la trituración a las que se someten
los preparados homeopáticos, tienen la propiedad de acelerar el movimiento de
las moléculas contenidas en la preparación, aceptando que toda aceleración
molecular trae como consecuencia la producción de energía y por otro lado, que
los vehículos empleados en dicha preparación, alcohol, agua y lactosa, son
ricos en enlaces hidrógenos en forma activa, podemos suponer que la energía
liberada por las moléculas en las primeras potencias de los medicamentos homeopáticos,
que lleva potencialmente las propiedades farmacodinámicas de la sustancia que
lo ha originado, reaccionaría con los enlaces de hidrógeno del vehículo, para
imprimirle en forma estable estas mismas propiedades a través de cambios en su
estructura molecular.
La unión por puentes o enlaces de hidrógeno tiene la característica, además
de su gran capacidad de unión con moléculas de carga negativa, de ser la causa
de la estabilidad estructural de la naturaleza, comprendiéndose así la no pérdida
de la actividad de los medicamentos homeopáticos, a pesar de haber sido
preparados mucho tiempo antes.
A modo de resumen se puede decir que, las bajas diluciones homeopáticas son
entidades terapéuticas constituidas por un vehículo hidroalcohólico (etanol
de 45°), sobre el cual actúa en diverso grado, según la dilución, una
sustancia base. Esta acción consistiría en un reordenamiento de las moléculas
agua - agua, alcohol - alcohol y agua - alcohol del vehículo.
Las altas diluciones pueden ser consideradas como un vehículo cuyos
agrupamientos moleculares agua - agua, alcohol - alcohol y agua - alcohol han
sido modelados por una sustancia base que ya no está presente.
El mecanismo de acción:
Sin lugar a dudas, uno de los campos más interesantes de la investigación en
homeopatía es el estudio del mecanismo de acción de los medicamentos homeopáticos.
Todavía, hoy en día es muy poco lo que se conoce al respecto, siendo lo más
logrado dos o tres teorías, que si bien son sólo teorías, tienen la
importancia de que marcan un rumbo para futuras investigaciones.
Para facilitar un poco la comprensión de estas teorías y de las bases sobre
las cuales se sustentan, se han dividido en dos grupos:
1. Mecanismo de acción de las bajas diluciones.
2. Mecanismo de acción de las altas diluciones.
Mecanismo de acción de las bajas diluciones:
Las bajas diluciones, como ya se explicó, corresponden a entidades resultantes
de la interacción de un soluto o sustancia base y de un solvente, alcohol de 45°.
En estos tipos de diluciones la sustancia base se expresa por dos mecanismos:
una acción primaria, ejercida por la energía química propia del soluto y una
acción secundaria, consecutiva al traspaso de información, si se puede llamar
así, entre el soluto y el solvente, siendo esta última la acción que perdura
al aumentar la dilución.
La acción primaria o química de las bajas diluciones ha sido más ampliamente
estudiada, ya que se refiere a la inversión del efecto que presentan las
sustancias dependiendo de su concentración en un organismo vivo. Este fenómeno,
descrito por primera vez en 1888, se conoce actualmente como la ley de Arndt -
Schulz.
Numerosas investigaciones han demostrado que uno de los sitios de acción de los
medicamentos homeopáticos en bajas diluciones, es a nivel de receptores
celulares siendo uno de los trabajos más interesantes al respecto el de
Grandgeorge.
Este médico francés observó, durante su práctica en el hospital de Grenoble,
que el uso de Opium C9 le daba excelentes resultados en el tratamiento de la
apnea del recién nacido. Similares éxitos obtenía al utilizar Nux vómica o
Strychninum en los casos de espasmos musculares producidos por una excitabilidad
refleja de origen medular, los espasmos de los músculos de la cara y el opistótono,
todos ellos síntomas de un cuadro denominado Encefalopatía por Glicina.
Es importante recordar como funciona una sinapsis nerviosa y qué funciones
cumplen los neurotransmisores. Se sabe ya desde hace varios años, que las
células nerviosas se comunican entre sí mediante sustancias químicas,
llamadas neurotransmisores, las cuales son sintetizadas y almacenadas en sus
terminaciones.
La producción de neurotransmisores es controlada por una enzima dependiente del
receptor pre - sináptico, correspondiendo a un fenómeno de
“feedback” negativo ejercido por el transmisor mismo.
Bajo el efecto del influjo nervioso y de fenómenos de membrana que de él
resultan, el neurotransmisor es liberado a la sinapsis, donde lo encontramos en
una concentración de 1010 moles por litro. De aquí él se fija a los
receptores post - sinápticos para ejercer su acción.
Pero hay otro destino para el neurotransmisor, el cual es de particular interés
para la homeopatía, y es la fijación específica sobre receptores pre - sinápticos,
ejerciendo así la modulación de su propia síntesis, como ya se mencionaba.
Estudios realizados en embrión de pollo han demostrado que estos receptores pre
- sinápticos poseen una sensibilidad mucho mayor que los post - sinápticos;
vale decir que ellos necesitan una concentración mucho menor de neurotransmisor
para ser estimulados.
Es así como bajas concentraciones de un transmisor, incapaces de estimular un
receptor post - sináptico, producirán en el receptor pre - sináptico un estímulo
que se traducirá en un “feedback” negativo sobre su propia síntesis.
De este modo se explicaría, al menos a este nivel orgánico, el efecto
contrario de una dosis infinitesimal de una sustancia con respecto al que ella
misma produce en dosis ponderales.
En relación con las observaciones de Grandgeorge con Opium y Nux vómica. Como
es sabido, el opio y sus derivados producen, en dosis ponderales, una depresión
respiratoria. El mecanismo íntimo del fenómeno estaría dado por una saturación
de los sitios post - sinápticos específicos de un neurotransmisor, la
endorfina, por el opio; estos receptores endorfínicos son numerosos en los
centros respiratorios, lo que explicaría el efecto de dicha sustancia.
Por el contrario, según la teoría del autor citado, una dosis infinitesimal de
opio no alcanzaría a sobrepasar el umbral de sensibilidad de los receptores
post - sinápticos, pero sí estimularía los receptores pre - sinápticos
desencadenando un feedback negativo sobre la síntesis de endorfina, la cual está
aumentada en la apnea del recién nacido, disminuyendo la acción de ésta sobre
el centro respiratorio.
Ahora bien, la Nux vómica y su alcaloide, la estricnina, al parecer actuarían
de igual modo que el opio, imitando a un neurotransmisor natural la glicina.
Esta glicina sería la encargada de la inhibición post - sináptica de las
neuronas motoras, controlando de este modo la actividad fina del sistema
piramidal.
Las dosis ponderales de estricnina producen una inhibición del sistema
piramidal, acción que logra ocupando un lugar vecino al receptor post - sináptico
específico de la glicina, resultando ello en una hipertonía generalizada, con
opistótonos y espasmos musculares difusos. En dosis homeopática la Nux vómica
bloquearía la síntesis del producto natural, corrigiendo así la falla.
La posible acción de las bajas diluciones homeopáticas a nivel de receptores
celulares han sido estudiada por Guillemain (1982), quién comprobó la
actividad de Histaminum C4 sobre los receptores H2 de la mucosa gástrica y puso
en evidencia el efecto de las diluciones de Ignatia sobre los receptores de
membrana en la rata.
Considerando todos estos hechos, Maurice Jenaer postuló su modelo de acción
del rnedicamento homeopático, tomando como base a la biología celular.
Esta rama de la ciencia enseña que la información genética contenida en
el A.D.N. es igual para todas las células de un organismo vivo. Esta información,
sin embargo, se encuentra reprimida en su mayor parte dependiendo de la
especialidad de una célula, de la parte activa en su genoma.
Ahora bien, según su especificidad, cada célula tendrá en su superficie
receptores específicos, los cuales son capaces de captar cantidades mínimas de
ciertas sustancias cuya estructura molecular, y particularmente la de ciertos
radicales terminales, les permite un anclaje mutuo por su configuración
complementaria (sistema llave cerradura).
La fijación de una sustancia al receptor de membrana, conduce a un
reordenamiento de las moléculas superficiales de la célula, lo cual constituye
una señal para el núcleo celular, el cual reaccionaría de acuerdo con
su naturaleza. Esta reacción proporcional a la carga de los receptores explicaría
la ya comentada ley de Arndt - Schulz, que habla de la inversión de la acción
de acuerdo con la dosis; ya que una carga suave inducirá sólo un efecto
reaccional a nivel celular mientras que una dosis fuerte a menudo repetida,
produciría el efecto primario de la sustancia, impuesto por esta carga
dominadora.
Para Jenaer aquí estaría la clave para explicar el mecanismo de acción de los
fármacos homeopáticos; sus dosis infinitesimales se fijarían a los receptores
de membrana de la célula de acuerdo con su configuración molecular,
desencadenando una señal energética al interior de la célula o bien
siendo absorbido al citoplasma por endocitosis, llegando a constituir parte del
metabolismo celular. Es interesante mencionar que los receptores de membrana,
específicos para una sustancia - medicamento determinada, podrían aparecer o
ser modificados por las perturbaciones metabólicas secundarias a la enfermedad,
siendo ellos en este caso, en alguna forma específicos de la enfermedad.
Allí estaría la base de la ley de similitud; las modificaciones bioquímicas
intracelulares, que son el origen de la síntomatología mórbida, se acompañarían
de modificaciones de las propiedades de la membrana celular y por ende de los
receptores de membrana, en el sentido de una defensa contra la enfermedad. El
medicamento homeopático hallaría así un receptor neoformado específico donde
fijarse, interviniendo de esta forma en la tentativa espontánea hacia la curación.
Es así como existirían sustancias que se adaptarían a los receptores específicos
de un órgano, ellos serían los remedios de drenaje u organotropos. Otras
sustancias serán capaces de unirse a los receptores propios de un tipo de
tejido, lo que determinaría una acción más polivalente, más generalizada que
si fuera a nivel de un solo órgano, éstos serían los semipolicrestos.
Si se acepta que un medicamento homeopático actúa a nivel de un órgano de
manera limitada, fijándose para ello en los receptores celulares, es difícil
imaginarse como un medicamento policresto puede influir así en todas las células
de un organismo. Para ello basta recordar que los órganos y los tejidos son
supervisados por las células nerviosas, ya sean ellas cerebrales o periféricas,
las cuales tendrían una función de carácter directivo. Como el medicamento
policresto se selecciona en base al conjunto de síntomas mentales y generales,
es lógico pensar que su impacto será a nivel de células directivas, en otras
palabras las células nerviosas, las cuales traducirán esta información y la
repartirán del centro a la periferia desde arriba hacia abajo, vía el sistema
nervioso periférico, por conducto anatómico o por neurotransmisores. Esto sería
la explicación de la ley de Hering.
Se debe tener en cuenta que, ciertas sustancias de estructura similar a la específica
son capaces de interaccionar con los receptores celulares, realizando un anclaje
imperfecto que por lo general es de corta duración. Esto explica los peligros
del complejismo y su eficacia restringida. Aun si el complejo lleva entre sus
componentes el remedio “simil”, éste sólo tendrá una acción
restringida, ya que sólo logrará unirse a un número muy pequeño de
receptores, porque la mayoría estará ocupado por los otros medicamentos del
compuesto.
La capacidad limitada de los receptores celulares, para fijar a ellos las
sustancias específicas, se debe tener también en cuenta con respecto a la
repetición de las dosis. De ello se desprende lo innecesario de una repetición
frecuente del medicamento homeopático, salvo en aquellas patologías que ponen
fuera de circulación las células saturadas, como son ciertas enfermedades
agudas, formas crónicas necrosantes y las afecciones proliferativas, en donde
las nuevas células deben encontrar el remedio.
Antecedentes sobre el mecanismo de acción de las altas diluciones:
El mecanismo de acción de las diluciones homeopáticas altas vale decir
aquellas que superan el mecanismo de Avogadro (C12 o D24), ha sido muy poco
estudiado; pese a las importantes investigaciones que han demostrado claramente
la actividad de estas potencias.
Entre las experiencias, las más conocidas es sin lugar a dudas la publicada por
Benveniste y colaboradores en 1988 en la mundialmente conocida revista Nature,
la cual levantó un gran revuelo en el ámbito científico, por lo inquietante
de sus resultados. Básicamente consistió en estudiar la degranulación de
basofilos humanos estimulados por un altamente diluido (1 x 10-120) antisuero
anti inmuno globulina E (IgE). Los resultados positivos llevaron a los
investigadores a postular que la información se debió transmitir durante el
proceso de dilución y agitación, clásico de la homeopatía. El portador de la
información sería el agua, mediante modificaciones de su estructura molecular
sustentada por enlaces de hidrogeno y campos electromagnéticos.
Las discusiones sobre la “memoria del agua”, fueron largas y no han
terminado aún. El Dr. Benveniste publico otro trabajo en el Comptes Rendu de la
Academia de París, titulado “La agitación de soluciones altamente
diluidas no induce actividades especificas”. El titulo hace referencia a
una hipótesis según la cual los resultados obtenidos se deberían a una reacción
de oxido - reducción producido por el oxigeno atmosférico captado durante la
agitación.
En este trabajo queda claramente demostrado la falsedad de dicha hipótesis y,
lo que es más interesante, se comprueba la acción de un medicamento clásico,
el Apis mellifica, en un diseño experimental semejante al de los primeros
ensayos, siendo mayor la actividad de esta sustancias en las diluciones 10-30 y
10-34, un poco inferior en 10-32 y 10-40 y más pobre en la 10–36 y 10-38.
Todas las diluciones citadas están sobre el límite molecular.
Todo parece indicar que la información guardada por el solvente de los
medicamentos homeopáticos es de carácter energético; de allí se desprende la
principal teoría que intenta aclarar el mecanismo de acción de las altas
diluciones, situándolo en ese plano.
Esta teoría supone que la fuerza vital de Hahnemann sería comparable al campo
electrónico dinámico de organismo, siendo en consecuencia factible su estudio
mediante los principios de la física. Para que los medicamentos altamente
diluidos se transformen en remedio, sería necesario que sus vibraciones
tuvieran las mismas características, vale decir la misma longitud de onda, que
las e la fuerza vital alterada por la enfermedad.
Al interactuar las ondas medicamento y de la enfermedad, con seguridad se
producirá un fenómeno de interferencia, en el cual, según la física, dos
vibraciones de una misma frecuencia dan lugar a una disminución de la vibración,
dependiendo esto de la diferencia de fase con que llegan al punto considerado.
En la clínica homeopática, se pude atribuir a la agravación medicamentosa a
una respuesta biológica del tipo de refuerzo de ondas, tras la administración
del símil; en cambio las curaciones sin agravación, serían más bien una
disminución vibratoria.
Los síntomas de las patogenesis serían el resultado de la interacción entre
las vibraciones del medicamento homeopático y las propias del organismo sano,
las cuales serían afectadas por las primeras.
En este campo ha trabajado por largos años el Dr. Fritz Popp, físico
alemán de la Universidad de Kaiserlautern. Para el los sistemas biológicos
tienen la posibilidad de percibir señales teóricamente silenciosas, de
protegerse contra ellas y también de reforzarlas. Esto se explicaría por la
sensibilidad selectiva se los seres vivientes ante los impulsos electromagnéticos.
Según Popp, cada sistema biológico dispondría de un amplio espectro de campos
electromagnéticos, cuyas modulaciones sirven de comunicación y regulación
intra e intercelular. La falsa regulación se manifiesta, entre otras cosas, por
cambios en la bioquímica celular.
Para el Dr. Popp, el método de fabricación de los medicamentos homeopáticos
desarrollaría un sistema de equilibrio no térmico, donde el solvente acumularía
fotones de una determinada frecuencia, dependiente de las características del
soluto o sustancia disuelta. Popp ha demostrado el uso por parte de las células
vivas, de la luz como frecuencia portadora para comunicarse.
El físico ingles Cyril W. Smith, de la Universidad Salford, conjuntamente con
el Médico Dr. Roy Choy, han realizado experiencias cuyos resultados se ajustan
al modelo de Popp. Ellos han tratado pacientes alérgicos con impulsos
electromagnéticas débiles, de frecuencias que varían entre pocos Hertz y
Megahertz, obteniendo buenos resultados. También apoyan esta teoría la
investigación del biofísico norteamericano Dr. Adam Sack, quien estudio la
resonancia magnética nuclear de los medicamentos homeopáticos: demostrando
diferencias, incluso en las diluciones altas, en comparación con el solvente.
De gran interés son las exigencias de Gagnon y Rein quienes recientemente
emularon la configuración interna de una dilución homeopática D200 de
Aconitum napellus, mediante la aplicación de ondas no Hertzianas o escalares al
agua, con la cual estimularon en un 100% la proliferación linfocitaria, al
compararla con un grupo control. El agua retuvo esta carga por 14 días.
Mediciones de la frecuencia de resonancia de preparados han sido hechas por
Ludwig, quien determinó la frecuencia de Arnica D1000 como 9.725 Khz y de
Phosphorus D6 como 300 Hz.
Por ultimo, Monro neutralizó los síntomas de pacientes alérgicos mediante la
administración de agua previamente expuestas a las frecuencias emitidas por
sustancias alergenicas.
Demostracion de energias en globulos homeopaticos
(Originalmente publicado en la revista Divulgación de la Homeopatía, Nº
239 / Octubre de 1986)
Mario G. Marino (Ing. electrónico) y Mario A. Marino (médico)
Al enterarnos en octubre de 1984 de las enormes diluciones de los remedios
homeopáticos, de su comprobada eficacia desde la época de Hahnemann, hace más
de .un siglo y medio, y de que esta eficacia se atribuye a que estos remedios
poseen una hipotética energía calificada de "vital", quisimos poner
a prueba si tal energía existe, a los efectos de confirmarla o refutarla.
Las diluciones de los remedios homeopáticos son enormes. En el sistema
centesimal hahnemanniano una dilución 3 significa un millonésimo, es decir, l
x 106; una dilución 200 es l x lO400 (un cero, coma, seguido por 399 ceros y un
uno). Así, una dilución enorme, de máxima potencia, como 3 millones,
equivaldría a 1 x 106.000.000 o sea un cero, coma, seguido por 5.999.999 ceros
y un uno, lo suficiente para llenar de ceros un libro de 2.000 páginas a razón
de 3.000 ceros por página.
Teóricamente, una molécula gramo de una sustancia dada contiene 1022 moléculas
(número de Avogadro), de modo que el peso molecular de una sustancia, expresada
en gramos y diluido homeopáticamente a la 1 la potencia (1 x 1022) debería
tener una sola molécula de la sustancia original; así, a una potencia
3.000.000 centesimal, para tener una sola molécula se requerirían unos 300 kg
de remedio homeopático.
No cabe duda de que si en 10 globulitos, que pesan menos de medio gramo, se
puede decir que no existe ninguna molécula de la sustancia original del remedio
cuando está diluido a potencias enormes como la 3.000.000 centesinal y si a
esta dilución se producen efectos clínicos, tiene que haber una energía capaz
de producir la curación o la patogenesia del remedio
Para verificar si esta energía se puede visualizar decidimos recurrir al fenómeno
Kirlian.
El Efecto Kirlian
A principios de este siglo, el científico ruso Sermion Davidovich Kirlian tuvo
ocasión de ver los legendarios fuegos de San Selmo, que consisten en una
luminiscencia o halos de colores azulados que se forman alrededor de los objetos
metálicos y no metálicos de los barcos cuando navegan en medio de una tormenta
eléctrica. Aparece primero un aura coloreada en las puntas de los mástiles,
que después se propaga a la arboladura y los objetos de la cubierta, pero en
torno de las personas que permanecen inmóviles (el timonel, por ejemplo)
aparece un contorno luminoso distinto al de los objetos inanimados.
Esta observación indujo a Kirlian a construir un pequeño aparato de
laboratorio que fuese capaz de distribuir un potencial electrostático similar a
lo que acontecía en el barco.
La cámara Kirlian
La cámara Kirlian consiste en dos placas conductoras paralelas (como capacitor)
alimentadas con un potencial eléctrico de 15.000 a 20.000 voltios para generar
un campo electrostático entre las armaduras o placas.
En el interior de este dispositivo Kirlian introdujo una hoja de una planta recién
arrancada, dispuesta sobre una película fotográfica común. Al revelar la película,
no sólo apareció dibujada la hoja en cuestión, sino que todo su contorno se
continuaba con un aura de luminiscencia, a modo de líneas filiformes irradiadas
perfectamente definida en el negativo fotográfico. En cambio, una hoja muerta
no producía este aura. Con posterioridad fotografió con su dispositivo una
hoja fresca a la cual había arrancado una muesca de su contorno y en la película
apareció el contorno de la hoja intacta en la parte faltante, como si la hoja
tuviese un molde vital persistente aunque se le eliminase un trozo; a esto lo
llamó "energía fantasma".
En los experimentos realizados por nosotros se comprobó que determinadas hojas
proyectan focos de energía a su alrededor y que estos focos adoptan la forma de
soles o estrellas, como en el caso de la radicheta silvestre.
Al ensayar plantas medicinales -ruda, por ejemplo- este fenómeno de los focos
de energía satélite sumada al aura de las hojas, es más acentuado, al extremo
de que al principio los confundimos con los "fantasmas" de globulitos
homeopáticos (Cina 6), que habíamos ensayado con anterioridad y que
impregnaban de energía las placas de acrilico de la máquina, como veremos más
adelante. A estas concentraciones de energía alejadas del perímetro de la hoja
las denominamos "proyecciones" y a los focos de energía que quedan en
el sitio donde han estado los globulitos homeópáticos los llamamos
"fantasmas" porque corresponden a elementos ensayados que estuvieron
en fotografías anteriores pero no están más al hacer la fotografía actual,
lo cual significa que se debe cambiar el acrílico que recubre al electrodo
porque ha quedado impregnado con la energía (algo así como una
"dinamización").
Los Globulitos Homeopáticos
Para verificar si los glóbulos homeopáticos contienen o no energía
fotografiable con la cámara Kirlian, ensayamos dos tipos de remedios: Borax a
la potencia 6 y Cina a las potencias 6 y 200. Elegimos Borax porque fue lo
primero que teníamos a mano y Cina porque, siendo un vermífugo, uno de
nosotros (M.A.N.) podría confirmar su eficacia clínica en seres humanos y en
perros. Como control, usamos glóbulos homeopáticos no medicados, es decir,
placebo.
Con el placebo se observa una energía muy escasa, similar a la que acusa
cualquier objeto inanimado que no haya estado en intimo contacto con la piel del
ser humano. Además, para evitar la interferencia magnética del observador o
experimentador, se decidió normalizar los experimentos manteniendo constantes
los valores eléctricos de la máquina Kirlian y haciendo que las exposiciones
tuviesen lugar en forma diferida, en ausencia del experimentador.
Los disparos o exposiciones fueron de 25 kv y de una duración de un segundo, a
una frecuencia de 2.500 c.p.s. (2,5 KHz). Los voltajes más bajos no revelaron
características muy perceptibles y los más altos produjeron ennegrecimiento
difuso del negativo y arcos de chisporroteo en los bordes del electrodo. Se usó
película radiográfica común con doble emulsión, para odontología y también
con emulsión simple del tipo usada en abreugrafía.
Para disparar la máquina a distancia se construyó un timer o disparador
retardado. Además se agregó un dispositivo piezoeléctrico para ensayar
exposiciones acompañadas de vibración mecánica, similar a la que
soportaría el medicamento cuando es dinamizado.
Estas variantes se introdujeron para considerar todas las influencias que suelen
afectar las distintas imágenes logradas en la experimentación
Bórax 6
Este remedio tiene la particularidad de proyectar círculos de un tamaño
dos a tres veces más grande que el globulito físico. La cantidad de estos círculos
es variable y no depende de la cantidad de globulitos puestos en la máquina.
El globulito medicamentoso produce en la película la misma imagen que el
placebo en el sitio de su lugar físico, pero la diferencia es que el
medicamentoso proyecta círculos bien definidos y el placebo no, es decir,
proyecciones de energía similares a las que ocurren con la radicheta silvestre
y con la ruda.
Cina 6 y Cina 200
El comportamiento de Cina es por completo distinto al de Borax 6 porque no
produce ningún tipo de proyección, sino unos pequeños soles con
filamentos o rayos que parten del centro hacia afuera~ Los soles de Cina 6
tienen una distribución un tanto anarquica y de aspecto desprolijo; los de Cina
200 son muy prolijos y todos idénticos entre ellos, revelando así un
ordenamiento energético superior a Cina 6, más simétrico e iguales entre si.
Los globulitos de Cina, en ambas potencias ensayadas, tienen la insólita
propiedad de que imprimen su potencia en la lámina de acrílico que cubre el
electrodo de la máquina K¡rhan, de manera que al repetir la exposición
habiendo retirado los globulitos, la película registra su presencia lo mismo,
aunque no estén. A estas imágenes de globulitos que existieron pero no están
más, las denominamos "fantasmas".
Efecto Kirlian con vibrador ultrasónico
Una experiencia interesante es la de adicionar al electrodo de masa un
transductor ultrasónico a fin de causar una vibración mecánica en el
globulito homeopático durante la exposición.
Se efectuó el vibrado del placebo y el vibrado de un único globulito de Borar
6, y se comprobó una dispersión de la energía en torno del globulito ensayado
en ambos casos, pero mayor para el medicamento que para el placebo
Conclusiones de las experiencias
1) Se pudo comprobar que tanto una hoja de planta como un globulito de
medicamento homeopático, poseen energía vital, reafirmando lo dicho por Kent
cuando se refieré a la "sustancia simple".
2) Diferente comportamiento en el caso de los tres medicamentos homeopáticos
ensayados (proyecciones difusas con limites bien marcados para Borax 6,
impregnación de acrílico para Cina y perfección simétrica para Cina 200).
3) Comprobación, por medio del vibrador, de la trasferencia de energía a áreas
circundantes al globulito de medicamento, lo que justificaría en parte la
dinamización.
4) Durante el manipuleo de los globulitos se observó que si éstos eran
colocados sobre la máquina Kirlian con una pinza para algodón (de acero
inoxidable), había una pérdida de energía vital bastante considerable. Debió
construirse especialmente una pinza de acrílico con dos pequeñas muescas
en ambas puntas.
Todas estas conclusiones son fáciles de demostrar y pueden ser realizadas por
cualquiera que desee entrar en la investigación de la bioenergia, para lo cual
necesitará construirse su propia cámara Kirlian y disponer de un cuarto oscuro
para llevar a cabo las investigaciones.
FUENTE: Dr. Flavio Briones Méd. Vet., 1989